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Hiposexualidad: jaque mate al deseo E-mail

En tiempos de supuesta libertad sexual y de estimulación erótica por doquier, es cada vez más frecuente que nos encontremos con personas denominadas "hiposexuales". ¿Es una ironía de nuestra cultura? ¿Una patología sexual? ¿Una situación que se acepta y a la que no se le debe dar trascendencia? Veamos algunas respuestas al respecto.

¿Qué características tienen un "hiposexual"?

Es una persona con una motivación sexual mínima o directamente ausente. Se caracterizan por la disminución o ausencia de fantasías sexuales y de las ganas de involucrarse en algún tipo de actividad sexual (coito, masturbación, juegos eróticos). Prácticamente no piensan en el sexo de modo placentero, evitan las relaciones sexuales no porque les produzcan ansiedad o rechazo, sino simplemente por falta de interés. En general el funcionamiento sexual es deficiente, tanto en lo que respecta a la fase de excitación como de orgasmo. Es sumamente común escuchar de parte de estos hombres y mujeres cosas tales como “podría vivir sin tener sexo” o “lo hago solamente para complacer a mi pareja”.

¿Ser "hiposexual" es una disfunción? a qué se debe? les suele ocurrir tanto a las mujeres como a los hombres?

Es una disfunción de la fase de deseo de la respuesta sexual y que técnicamente se denomina “Deseo sexual hipoactivo”. Las causas son complejas, y pueden involucrar factores físicos (enfermedades, uso de medicamentos, dolor), psicológicos (stress, depresión, preocupaciones, deseo estructuralmente bajo, pensamientos negativos), vinculares (relaciones mal avenidas, discusiones, violencia, cortejo pobre, déficit en la comunicación, infidelidades), y sociales (exigencias estéticas y personales desmedidas, crisis socioeconómica, falta o distorsión de la información).

Algunas personas tienen ya una estructura hiposexual, es decir que su termostato sexual es bajo y no sienten deseo independientemente de las características de la pareja, su estado psicológico y las circunstancias de vida. Otras en cambio tienen un nivel de deseo propio normal bajo o normal alto, pero por alguna de las circunstancias que mencionaba recién han perdido esa motivación sexual.

La hiposexualidad es más común en mujeres que en varones, sin embargo en los últimos años está aumentando notablemente la consulta de varones preocupados por la disminución de su deseo sexual.

¿Qué consecuencias puede tener una persona "hiposexual"?

En principio es importante revisar bien las posibles causas ya que a veces la hiposexualidad es un síntoma de enfermedades médicas o trastornos psicológicos que debemos tratar. Con respecto a las consecuencias, en principio la más grave es esa suerte de discriminación que se siente cuando se habla tanto de sexo, parece ser algo tan trascendente en la vida de todas las personas y a vos no te ocurre nada de eso… por eso la pregunta que se hacen es. “¿soy anormal?”. Además, si se está en pareja y la compañera o compañero tiene un nivel de deseo sexual más elevado, va a existir una demanda que a la larga o a la corta se traducirá en conflictos, interpretaciones de lo que ocurre, quizás incluso discusiones y hasta una separación.

¿Llegan al consultorio personas con estas características que quieren superar su problema?

Un 60 por ciento de las parejas que consultan al especialista en sexualidad humana lo hacen por este tema. A veces no es el motivo de consulta manifiesto, y aparece velado detrás de otro tipo de disfunciones sexuales que quizás producen una mayor preocupación como la disfunción eréctil masculina o la anorgasmia femenina.

¿Cuál es el tratamiento indicado para este tipo de pacientes?

El diseño del tratamiento se realiza teniendo en cuenta las causas que están operando en el paciente y que son pasibles de modificaciones. Por ejemplo si de acuerdo con el diagnóstico del profesional el cuadro de inhibición del deseo sexual es secundario a una depresión, habrá que tratar primero esa patología; si es producto de una enfermedad médica como el hipotiroidismo, es necesario el abordaje de la enfermedad y evaluar posteriormente si el deseo mejoró; si creemos que la causa está relacionada con el consumo de un determinado fármaco, el médico verá la posibilidad de sustituirlo por otro que tenga una acción menos perjudicial sobre la esfera sexual, disminuir la dosis, suspenderlo temporariamente o utilizar antídotos.

Si en cambio el terapeuta sexual encuentra ciertas causas inmediatas (es decir mecanismos psicológicos, conductuales o de la interacción presentes en la escena sexual) en la base del trastorno, trabajará para su rápida modificación.
En este sentido, es importante tener en cuenta algunas estrategias generales para el abordaje del Deseo Sexual Hipoactivo: Aumentar la conciencia del paciente, mostrándole como él regula de manera disfuncional su deseo sexual; entrenarlo para acentuar la atención en los aspectos positivos de su pareja y su relación sexoerótica y desacentuar el enfoque sobre lo negativo; entrenarlo en el uso de la fantasía sexual.

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