Las enfermedades de transmisión sexual también conocidas como ETS conforman un grupo de entidades clínicas de orden infectocontagioso que se caracterizan porque su vía de transmisión se produce por medio de las relaciones sexuales. La infecciones que producen las enfermedades de transmisión sexual son bacterias, virus, hongos y protozoos.
Afortunadamente la mayor parte de las Enfermedades de Transmisión Sexual se pueden tratar pero bien es cierto que aquellas que son producidas por un virus nunca llegan a curar del todo por lo que tienen que ser sometidas a un cuidado crónico. Son las personas que han sido infectadas por un virus las que normalmente, al estar este latente y activarse cada cierto tiempo, las más activas en la transmisión de la Enfermedades de Transmisión Sexual. En la actualidad hay catalogadas 300 Enfermedades de Transmisión Sexual. De estas son 26 las que se transmiten únicamente por el género femenino y 4 de ellas son trasmitidas por igual tanto por hombre como por la mujer. La mejor vía de evitar el contagio de cualquier Enfermedad de Transmisión Sexual es la utilización de métodos anticonceptivos. De estos el más efectivo es el preservativo.
De todos modos y desgraciadamente hay algunas enfermedades de transmisión sexual que se transmiten cutáneamente por lo que para ese tipo el único método para evitar contagios es la abstinencia sexual. El principal método profiláctico para luchar contra las Enfermedades de Transmisión Sexual es la prevención. Esta se consigue utilizando métodos anticonceptivos en las relaciones sexuales y ser cuidadosos con la higiene tanto la nuestra como la de nuestra pareja.
Fuente: Wikipedia







