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En nuestra curiosidad por recopilar los debates que se suscitan sobre el swinger, y luego de publicar varios ¨versus¨, nos llegó a la redacción un casette increíble. Es la grabación de una conversación entre dos amigos, uno swinger, y el otro un marido infiel. El mismo fue grabado por el que llamaremos ¨swinger¨ para proteger su identidad, sin que el infiel supiera que lo estaban grabando. El objetivo era que el swinger, sabiendo de los hábitos aventureros de su amigo y en busca de evitar que su matrimonio se rompiera por las sospechas de la mujer, se propuso blanquear a su amigo su perfil de swinger y proponerle esta opción a la infidelidad que él practicaba. He aquí la conversación: (Sentados en un bar de Recoleta): Swinger: -Che, ¿cómo andás?. Mirá, disculpá el apuro, pero necesitaba hablar con vos. Infiel: -Loco, estás perdido, no sé qué onda, no están nunca los fines de semana... ¿En qué andan ustedes?... Mucho cine, eh... Swinger: -No, cine no... Bueno, de eso te quería hablar... Mirá, somos amigos desde hace años, y te voy a hablar sin vueltas. Es sobre tu matrimonio, tu mujer sospecha que andás con otras minas, algo le dijo a la mía, y creo que se te va a pudrir. Infiel: (Obviamos comentarios no centrales) -Loco, es que mi mujer es opaca, y yo necesito cogerme otras minas... La quiero, pero me gusta el sexo, la variedad, ¿entendés?. Swinger: -Claro que te entiendo, a mí también me gusta la variedad, ¿a quién no?, somos de carne... Infiel: -Bueno, pero vos sos diferente, estás siempre pegado a tu mujer, no la cagarías nunca... Swinger: -No, claro, no la cagaría, pero me gustan otras y deseo cogérmelas, como a mi mujer le gustan otros y se los cogería. Infiel: -¿De qué hablás?, si mi mujer se coge a otro y me entero, la mato.... Es diferente... Swinger: -¿Diferente? ¿Por qué?, las mujeres se calientan como nosotros, o más, y hoy ya no tienen tantos prejuicios, no son diferentes, eso lo inventamos los hombres para justificarnos. Infiel: -Loco, ¿qué te pasa?, te veo mal. Mirá, vos necesitás tirarte una canita al aire... Swinger: -No me hace falta, yo cojo con otras mujeres y mi mujer sabe... Mejor dicho, está conmigo. Infiel: (Se pone tenso, y se ríe esperando que le llegue la mueca de que el comentario fue una broma) -¡¿Me estás jodiendo, vos?!. No entiendo... Swinger: -Con mi mujer hacemos intercambio de parejas, los dos disfrutamos de nuestras fantasías y no necesitamos de la infidelidad que jode a la pareja... Infiel: -¡¿Pero vos sos loco?! ¡¿Cómo vas a dejar que te cojan a tu mujer?!. Swinger: -Yo dejo que mi mujer coja, disfrute, y ahora la amo más que antes y vivimos cosas increíbles... Infiel: -La verdad, te desconozco... Vos, mi amigo, en eso... Che, si necesitás una mina, salí, hay montones de putarracas que le guiñás el ojo y se encaman, pero... ¿meter a tu mujer?... No, loco, eso es anormal... Swinger: -¿Y ser infiel, mentir, ocultar, volver a tu casa y besar a tu mujer todavía con el olor de la concha de la otra y decirle que la querés, eso es normal? ¿Es normal pensar que sólo vos tenés derechos sexuales, necesidades extra matrimoniales?... Encima, si te descubre se te va a la mierda todo: vida, hijos, relación... todo por una concha... Infiel: -Yo manejo bien la cosa, pero te digo algo: te vas a arrepentir. Va a venir un tipo, se la va a coger bien a tu mujer y chau, cagaste. Swinger: -A mi mujer se la cogieron muy bien varias veces, y todavía está al lado mío, y me encantó que goce. Pero imaginate, si a tu mujer se la coge bien alguien, un amante, un rollo, y está sola, se confunde, la culpa la lleva a aferrarse al tipo y quizás caza las valijas y se va, como pasa muchas veces. La culpa la aleja de vos, o intimar con el otro la confunde sentimentalmente. En el intercambio eso no pasa, sólo cogemos, es sexo, sólo sexo, y después nos comentamos las cosas como un juego donde los dos nos divertimos. Infiel: (Está tenso, nervioso) -¡Vos estás loco!... Bueno, cambiemos de tema... Che, ¿cómo anda el negocio?. Swinger: -Bien. Mirá, espero que no te enojes conmigo, te vine a hablar porque estimo a los dos y los quiero juntos... Infiel: -Loco, ¿no le estarán haciendo el bocho a mi mujer con esas cosas, no?. Swinger: -Nosotros no rompemos parejas, sólo nos damos con parejas que se respetan y respetamos. Infiel: -Bueno, loco... ¡Uy, mirá la hora que es...!. Te dejo, che, otro día nos vemos... Después de esa conversación la mujer del infiel no volvió a la casa de los swingers. Seis meses después los llamó para contarles que se había separado de su esposo porque le había descubierto un asunto con una mujer, y que no había vuelto a visitarlos porque él se lo había prohibido. Autor: http://www.webswingers.com.ar
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