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En nuestro ambiente hay diferentes gustos, formas y tendencias que pesan a la hora de elegir y de tener sexo. Dos de ellas son contrapuestas, así que cuando se juntan no prosperan en resultados sexuales óptimos. Vamos a describir estas dos tendencias, la de los swingers genitales y los afectivos, en un diálogo que escuchamos en una reunión informal entre dos parejas. Pablo: -Hola, a ustedes los conocemos, creo que de un boliche, ¿puede ser?. Fabián: -No, no creo, quizás del bowling o alguna reunión de encuentros. Pablo: -No, no vamos al bowling, no hay sexo ahí, y no nos van las reuniones de encuentros. Fabián: -Ah, bueno, no sé entonces, a nosotros nos encanta ir a lugares donde conocer parejas, hablar, conocer gente piola... Pablo: -Es al pedo... ¿Para qué, si a la mitad o más de esa gente que conocés en esos encuentros no te la culeás porque no te van ni ahí?. Fabián: -¿Y eso qué tiene que ver?, hay otras cosas que te dan satisfacción en el swinger. Pablo: -En esto estamos para tener sexo, ¿o no?. Fabián: -Mirá, a mí me gusta construir la seducción, ir de a poco. Ojo que eso no tiene que ver con el tiempo, me refiero a conocer un poco más a la gente y descubrir lo que tiene para dar, sus ganas, sus recursos sexuales... Pablo: -Mirá, yo no pierdo el tiempo en eso. Mejor nos encontramos en un boliche, o en una reunión y cogemos, y después cada cual a lo suyo. Y repetimos sólo si son muy lindos y cogen bien. Paula (esposa de Fabián): -Mirá, a mí los tipos que me avanzan por atrás en las reuniones y después se van sin siquiera saber si la pasé bien, no me van. En el sexo hay que tener en cuenta al otro, y el swinger es eso, lo otro es medio animal. Marcela (esposa de Pablo, algo ofendida por la respuesta de Paula): -Mirá, si un tipo me coge por atrás, sin hablar o como sea, es porque le gusté, sino no me coge. Yo no busco novio, busco sexo. Paula: -Quizás le gustó tu trasero y no sabe quién sos o si tenés ojos celestes, o si tenés ojos... ja ja ja (ríe irónicamente). Fabián: (tratando de poner paños fríos en la conversación) -Bueno, cada cual busca lo que le gusta. A mí los reservados me parecen un tanto promiscuos y nunca se sabe con quién estás. Pablo: -Si tenés buena vista, ves lo necesario, ¿qué más?: si es viejo, feo, o no se le para, lo ves.. Paula: -Mirá, prefiero un feo que se dedique a mí y me tenga en cuenta que un lindo que espera terminar rápido conmigo para buscar otra. Aparte, eso de que no se les para tiene que ver con una y no sólo con ellos. A mí no me pasó nunca, debe ser porque me gusta ver feliz al tipo que está conmigo. Marcela: -El aguante que se lo haga la mujer. Conmigo, si no se le para rápido, busco otro. Pablo: -Bueno, chicos, ustedes se complican mucho, les debe sobrar el tiempo. Fabián: -No, no nos sobra, pero disfrutamos mucho lo afectivo. Ojo, hay un afecto que es sólo sexual y cuando lo dejás correr, el sexo vale diez. Pablo: -Para mí el diez es una mina con buen lomo, buenas tetas y que coja al toque Marcela: -Yo quiero que me atiendan tipos con erección, lindos o por lo menos delgados, y la verdad, no soy de hablar mucho... sí de gemir, ja ja ja. Fabián: -Bueno, mi mujer tiene suerte, gime y habla...
Marcela y Pablo sonríen irónicamente. En todo momento de la conversación miraban para los costados como buscando presa. El comentario de Fabián les cayó mal y se van sin saludarlos, comentando entre ellos: -Estos son vuelteros, no cogen... Fabián y Paula se quedan ahí bailando, es su primera visita a un boliche en la fiesta de la revista. -Fabián: no se te ocurra hacer algo con esa gente- dice Paula. -¿Cómo? ¡No!... Para hacer algo con ella tengo que ir desnudo, erecto, y con el reloj para no pasarme del turno... Aclaramos que no exageramos la conversación y que tampoco son comunes diálogos así entre parejas del ambiente. Quizás son extremos que nunca se juntan, pero sirve para definir a aquellos que ven el sexo como un proceso de conocimiento básico del otro, seducción y sin preconceptos, y quienes lo ven ¨al pan pan¨ y sólo con gente que responde a un estereotipo fijo de edad, imagen y rendimiento. Autor: Daniel Bracamonte, Revista Entre Nosotros Swinger
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